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Drusas nervio ótpico

ImageLas drusas del nervio óptico son depósitos básicamente formados por mucopolisacáridos y calcio que se localizan en la papila, concretamente a nivel prelaminar. Son bilaterales en un 80% de los casos y afectan de manera prácticamente exclusiva a la raza caucásica

La importancia de saber reconocerlas es doble: en primer lugar representan la causa más frecuente de pseudopapiledema, en segundo lugar pueden dar complicaciones visuales severas y la mayoría de pacientes presentan defectos campimétricos asociados, que pueden ser progresivos.

Aunque su etiopatogenia no es bien conocida la teoría más aceptada es la de que existe una alteración en el transporte axoplasmático debido a un canal escleral estrecho. Esta teoría del canal escleral estrecho explicaría la preferencia por la raza caucásica y su ausencia en la raza negra, que presenta un canal escleral mayor. Se considera que siguen una herencia autonómica dominante de penetrancia variable y se pueden asociar a pseudoxantoma elástico y a retinosis pigmentaria.

Las drusas aumentan su tamaño y calcificación con el tiempo, por lo que su aspecto fundoscópico varía con los años. Las drusas visibles son más frecuentes en los adultos y presentan un aspecto fundoscópico característico: márgenes mal definidos, cuerpos amarillos brillantes que levantan la papila y que esconden el anillo neurosensorial y la excavación papilar. En los jóvenes son más frecuentes las drusas enterradas, más difíciles de identificar y que constituyen la primera causa de pseudopapiledema. ImageFundoscópicamente la papila se presenta elevada y sin excavación fisiológica. A diferencia del papiledema la ramificación vascular es habitualmente anómala, no existe borramiento de la capa de fibras nerviosas, ni son frecuentes las hemorragias ni los microinfartos. ImageEl método diagnóstico de elección en los casos de drusas enterradas es la ecografía en modo B,  en la que se observa un cuerpo hiperecogénico papilar con sombra posterior y que no se atenúa disminuyendo la ganancia. Con el TAC podemos también detectar drusas calcificadas mayores a 1,5 mm pero es menos sensible que la ecografía.

La mayoría de pacientes son asintomáticos si bien cuando se realiza un estudio oftalmológico completo se observa que hasta un 70% presentan defectos en el campo visual. Estos defectos aumentan con la edad y con la presencia de drusas visibles y son debidos a lesión de la célula ganglionar. La característica principal de las alteraciones campimétricas es que son muy similares a los patrones glaucomatosos (arciforme, escalón nasal, aumento de la mancha ciega) esto, unido a que es difícil valorar la excavación papilar, hace que el diagnóstico de glaucoma sea realmente complejo en estos pacientes.

Además de la presencia de estos de defectos campimétricos las drusas pueden dar complicaciones asociadas que representen una pérdida visual severa y brusca. Destacan los problemas de vasculares (oclusión de la arteria central de la retina, neuropatía óptica isquémica) y la formación de membranas neovasculares subretinanas peripapilares.

Actualmente no existe tratamiento efectivo: los tratamientos quirúrgicos propuestos no han obtenido buenos resultados y no se conoce una manera de prevenir la formación. El único tratamiento que se aconseja es el antiglaucomatoso en casos de pérdida progresiva y severa del campo visual.

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